El Sr. Presidente del Gobierno anunció el viernes pasado que el Estado prevé ahorrar unos 3.000 millones de euros a través de un nuevo Plan de Ahorro Energético que se llevará a cabo en 2.000 edificios, la mitad dependientes del Gobierno y la otra mitad de las comunidades autónomas y ayuntamientos. Novedoso plan que pretende reducir en un 20% el consumo.
Si 1.000 de esos edificios públicos son del Estado Central (que tendrá muchos más), el ahorro en los Presupuestos Generales del Estado será de 1.500 millones, lo que en buena lógica supondrá un 20 por ciento de su coste actual, que alcazará los 7.500 millones (1.500 x 5).
Que cada uno de esos mil edificios del Estado, suponemos los de mayor consumo, gaste siete millones quinientos mil euros al año en energía eléctrica (casi 1.248 millones de pesetas) no es lo más sorprendente. Tampoco que pueda ahorrarse sin más el 20%. Lo verdaderamente asombroso es que el coste total de la energía de esos mil edificios (los 7.500 millones de euros que pronto menguarán) se pague con cargo al Capítulo II del Presupuesto no financiero del Estado (Gastos corrientes en bienes y servicios), que para el año 2010 está dotada, según una presentación colgada en internet por la Moncloa, con 3.515 millones de euros.
¡De dónde van a sacar para fotocopias en las oficinas del Estado si no deben tener ni para calculadoras!

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